Mesa de Sanación Andina

Sanación Andina

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Mesa de Sanación Andina

En la tradición andina la mesa es un altar de poder chamánico, un espacio sagrado compuesto de objetos de poder que sirven de contacto con las fuerzas ancestrales y espirituales del cosmos viviente. La mesa es un waca (un espacio sagrado, único, intangible e irrepetible), es una alianza espiritual que solo puede servirle a su portador.

La mesa es un puente cósmico que comunica los diversos planos de la tradición: el hanaj pacha, el kaypacha y el ukhu pacha, mundo superior, del medio e inferior. La misha puede servir para conectarse con el linaje sagrado, es un punto en donde se trasmuta la energía pesante en energía refinada, por ello sirve de herramienta auxiliar para el paqo, pues representa el poder de la Madre Tierra para digerir y metabolizar la energía pesante, es decir tiene el poder de limpiar y purificar. La misha, al ser un envoltorio portátil, siempre está al alcance de la mano y ello facilita que pueda trasladarse de un punto a otro para ceremonias o rituales en cualquier contexto o lugar.

Misha y Mesa de Sanación Andina

Una mesa portátil puede ser un manto andino, una bolsa de tejido de alpaca o llama que sirve para envolver en forma de paquete los objetos personales de su portador. En su interior los maestros andinos colocan las Cuyas, es decir las piedras sagradas que han sido heredadas por sus ancestros o maestros y que por los años de uso se encuentran cargadas de energía refinada o sirven de igual modo como canal energético. Dentro de la misha se pueden incluir entre otras cosas: retratos, cartas importantes, hojas de coca, amuletos, conchas marinas, cruces, diseños simbólicos, todo cuanto represente sagrado y único para la persona que realice la alianza con este objeto de poder.

El mishachakuy es uno de los rituales sagrados de iniciación en la tradición andina para sintonizar con un linaje de maestros, es una celebración muy personal entre maestro e iniciado para conectar con la fuerza y sentido de la descendencia y herencia de maestros andinos. Mediante el mishachakuy el iniciado siente el respaldo energético ancestral de maestros que por siglos han preservado la tradición.

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Ayni

El Ayni es el principio de reciprocidad entre miembros del Ayllu o comunidad por el bien común. Más que palabra, es una forma de vida de los pueblos originarios; Americanos en general y Andinos en particular, que se manifiesta como relaciones sociales basadas en la ayuda mutua y reciprocidad.

El Ayni más básico era practicado entre familias (ayllu), comunidades, pueblos, para luego pasar a niveles regionales. Para el alcance de la armonía total en todos los niveles socio económicos, el concepto del Ayni debía cumplirse por voluntad propia o por mandato de ley. Por Ej., la tierra alimenta a las plantas, las cuales a su vez generan oxígeno el cual sostiene la vida de animales, los cuales también cumplen funciones específicas haciendo que se cumpla una armonía total.

El mérito de los pueblos originarios ha sido el de reconocer como una práctica obligada y necesaria la cooperación en la vida del ser humano en todos los niveles. El resultado fue el auto sostenimiento económico en todos los rincones del reino con provisiones que garantizaban el bienestar y alta nutrición de cada uno de sus habitantes.

Todo elemento de la naturaleza da y recibe para contribuir a un bien común, la vida en armonía. Para el hombre andino la naturaleza es también la fuente divina, fuente de energía sublime infinita que mantiene la pureza espiritual de la humanidad.

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La energía espiritual cumple también un proceso de reciprocidad en Ayni. De acuerdo a los principios de dualidad, nuestras vidas se rigen por la interacción de dos tipos de energía:

1) Energía Refinada: Energía pura, infinita, sublime o refinada denominada Sami. Su fuente reside en el Hanan Pacha o Mundo Superior. Allí existe lo más puro de la creación en el tiempo y espacio. Todos los elementos de la creación irradian energía pura, los más palpables y visibles en la vida diaria y cercanos a nuestro ser son Tata Inti, Sol, Mama Killa, Luna, Pachamama, Naturaleza-tierra, Apu, Montaña, Mamaqocha, Lagos y Océanos.

El Gran Espíritu Wiraqocha creó al ser humano con la capacidad de razonamiento y capacidad de decisión, haciendo al ser humano como el único ser de la creación que también tiene la capacidad de generar e irradiar energía refinada y energía densa.

Según la tradición andina, los elementos de la naturaleza no crean energía “buena o mala”, solamente energía refinada y densa, o energía que necesita ser reciclada y purificada.

2) Energía Densa: Este tipo de energía, denominada Hucha, se considera energía desarmonizada. Se dice que cuando uno no practica Ayni o no vive en armonía con las personas o la naturaleza, éste genera más energía densa que causa un desbalance en el hombre. Esto se exterioriza en mal humor, estrés, enfermedades, conflictos de relación. Basta con reconectarse nuevamente con la fuente de energía Sami por medio de ritos y meditación para re-establecer el óptimo balance físico-espiritual en forma directa o en comunidad.

Kawsay Pacha

Conceptos como pecados, demonio o confesión de pecados son ajenos a la espiritualidad del mundo indígena.

El mundo intermedio o el mundo donde residen o interactúan estas dos energías se llama Kawsay Pacha.

Los tres mundos de la espiritualidad andina son agrupados bajo el nombre Taripay Pacha. Estos tres mundos viven dentro de nosotros y al mismo tiempo están en todo nuestro alrededor. Vivir una vida en la que los tres mundos estén alineados o en completa armonía es lo óptimo para el ser humano.

La profecía Inka describe que cuando la humanidad alcance el punto masa-crítica y suficiente gente obtenga este punto óptimo, el nivel de conciencia colectivo se alzará, llevando a la humanidad a un nivel más alto donde la armonía entre hombres y la naturaleza irá gradualmente restableciéndose.

Triángulo de Desempoderamiento y Chamanismo

En la actualidad nos hemos acostumbrado a usar nuestro pasado para justificar cómo somos en nuestro presente. “Yo soy así porque mis padres no hicieron esto o aquello”; “Yo soy así porque una ex pareja me traicionó”.

Somos adictos a los momentos de nuestro pasado que contienen drama y nos hacemos prisioneros del mismo porque eso reafirma la historia con la cual nos identificamos y que contamos a otros sobre nosotros.

En todo drama debe existir una víctima de las circunstancias, un victimario o agresor a quién echarle la culpa, construyendo así mayor tensión. Y además, un aliado o rescatador para ampliar la trama.

Esto se suele llamar “triángulo del des-empoderamiento” porque mientras uno se convierta en uno de esos roles se mantiene en una situación de pérdida. Incluso cuando uno es el rescatador porque si la víctima no sale de su agujero negro termina culpando a su aliado y convirtiéndose en victimario del mismo.

También sucede que el agresor original ahora se convierta en aliado de alguno de los otros dos.

Transformación y Mesa de Sanación Andina

Si no hay una transformación consciente uno no sale del triángulo; sólo cambia de roles manteniéndose en una situación estresante que drena nuestra energía.

La interpretación de nuestras historias tiene tanto poder en nuestra mente que llega a somatizarse en el cuerpo físico. Si nuestro cuento da vida a aquella persona maltratada sucesivamente; o a quien busca justicia desde la ira; o a quien cree poseer la verdad rotunda y quiere imponerla a otros; terminamos con una postura física que impregna aquel personaje e incluso lo muestra en el modo de hablar y caminar.

Nuestra psiquis entiende que “es” ese personaje -madre, abuelo, hija, pareja, artista, político, sanador, etc- y nos define desde ese rol. En consecuencia, coartamos nuestra capacidad infinita de crear y de ser más allá de nuestras máscaras personales.

Mientras más nos identificamos con un personaje, más nos proyectamos así al mundo y más creamos situaciones para tal personaje.

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¿Quién somos?

Definirse por el pasado es como estar enjaulado entre las paredes de lo que ya sucedió. Para escoger un destino consciente y estar disponible a lo que nuestra alma anhela en lo profundo, es necesario soltar los roles de víctima, agresor, y rescatador. Hay que salirse por completo del triángulo del des-empoderamiento y convertirse en el héroe de nuestra historia y de nuestra vida cotidiana.

Ya no soy quien ha sido abandonado en las relaciones amorosas, o quien tuvo que luchar duramente para subsistir, sino que me convierto en quien tuvo la fuerza y el valor para vencer la adversidad y quien se atrevió a vivir de manera distinta a los demás.

Podemos entender que no somos el pasado sino que la vida nos ha dado oportunidades de aprendizaje, perdonar, perdonarnos y agradecer por las lecciones.

Desde el estudio de las culturas chamánicasque ha realizado Alejandro Jodorowsky, Carlos Castaneda y Alberto Villoldo; podemos concluir que para los Chamanes o Marakames sanarse y sanar radica en tomar consciencia de que no somos nuestra historia y que lo vivido nos da la oportunidad de cultivar sabiduría y medicina para continuar con nuestro viaje épico llamado vida, siendo cada vez más nosotros mismos en armonía con el cosmos.

La Gran Invocación

Es simultáneamente una plegaria, una técnica de alineamiento; una fórmula de meditación y una invocación mántrica por Luz y Amor, que evoca una respuesta. Personifica la intención divina y resume el propósito del Plan para la Humanidad. El pensamiento concentrado, meditativo, puede revelar la idea abstracta subyacente en la Invocación. Puede dirigirnos a nuevos niveles y dimensiones del pensamiento.

Desde el punto de Luz en la Mente de Dios Que afluya Luz a las mentes de los hombres; Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios, Que afluya amor a los corazones de los hombres; Que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida, Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres, El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres; que se realice el Plan de Amor y de Luz Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder Restablezcan el Plan en la Tierra.

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